Orígenes

Los comienzos de la Asociación transcurrieron durante la última dictadura militar, momentos en que ocurría la guerra de Malvinas, allá por 1982. Afloraba una sensibilidad especial y existía en aquel primer grupo de comunicadores la necesidad de juntarse para estar más cerca, para vencer el miedo y el aislamiento que imponían los militares, en la creencia que algo mejor había que hacer y era posible.

Fue así que con osadía y convicción de defender el interés de mejorar la inserción y consideración de la profesión, se fueron trazando lazos solidarios en pos de inclusión laboral para los graduados de la carrera y también en la propia sociedad. En el correr de aquellos años la carrera se dictaba en la facultad de Derecho de calle Córdoba y Moreno. Para aquel momento se conformó una comisión normalizadora y luego se llamó a elecciones.

Con el advenimiento de la democracia, en 1983, surge una efervescencia política donde los graduados que comienzan a trabajar junto a la asociación traían la impronta de haber militado en centros de estudiantes y en distintas agrupaciones políticas, con mucho ímpetu político y cuestionamientos.

Comienza a redefinirse el perfil del comunicador, un nuevo plan de estudio en el cual desde la Asociación, sus miembros, tuvieron participación activa conjuntamente con la Escuela de Comunicación Social en la reforma del plan de estudios. Esa reforma implicó una reformulación completa desde lo teórico hasta lo ideológico.

En un segundo momento, se decide sacar a la Asociación por fuera de la Facultad y comienza a funcionar en el Sindicato de Prensa. A partir de allí el objetivo era el del comunicador en los medios masivos, su ingreso a los mismos, que para aquella época era muy restrictivo.

Primaban objetivos académicos, laborales y políticos, como así también tener puntos de encuentro con los graduados de distintas épocas y con los alumnos de los últimos años de la carrera.

 

Más cercano en el tiempo

El auge del paradigma neo-liberal implementado en la Argentina de los años 90´ configuró un modelo de sociedad con profundos desequilibrios y desigualdades. La estructura económica y social de la Argentina sufrió una marcada metamorfosis. El tejido productivo se concentró en pocas manos y en el terreno social, se acentuó la brecha entre los más ricos y los más pobres. Los sectores medios, otrora significativos en la escena nacional, experimentaron una pronunciada movilidad social descendente. Lo cuál desencadenó una pérdida creciente de la cultura del trabajo y la producción, con enormes contingentes poblacionales en situación de extrema pobreza y exclusión.

Este triste paisaje social es una arena ideal para el surgimiento de patologías sociales de las más diversas. Por otra parte, vivimos una marcada crisis de representación institucional, una evidente carencia de legitimidad institucional y dirigencial. La instalación de una fuerte cultura individualista en importantes sectores de la comunidad, con sus consecuencias de pérdida y resquebrajamiento de los lazos de solidaridad.

Dicho paradigma se verifica en el plano comunicacional y cultural. La cultura individualista y orientada casi exclusivamente al lucro ha impregnado muchas de nuestras prácticas cotidianas. El modelo aludido genera un fuerte desvínculo, una marcada sacralización de la relación con las máquinas. El culto a la velocidad, la inmediatez y el individualismo, generan enormes dificultades para construir vínculos con los otros.

Dice Marc Auge “Hemos creado una nueva experiencia de soledad, que no tiene dimensión social, por lo que atenta nada menos que contra nuestra naturaleza humana, destruye los sueños colectivos y el imaginario individual”. Nos cuesta reconocer al otro, interpelarlo como tal. Paradójicamente vivimos en una sociedad con altísimos niveles de información, pero con enormes carencias de comunicación.

La auténtica comunicación, la comunión entre las personas, la puesta en común de nuestros diversos pareceres y sentires; sólo es posible si se interpela y reconoce al otro, y no únicamente si se lo conecta o meramente se le transmite un dato. Todo este proceso cultural y político-ideológico, limita y condiciona profundamente la construcción de cualquier espacio institucional de construcción colectiva.

A pesar de este difícil contexto histórico un grupo de graduados en Comunicación Social, seguimos creyendo en la posibilidad de construir con el otro, de configurar una instancia común que nos contenga como comunicadores. Porque no nos resignamos a las actitudes basadas exclusivamente en las críticas vacías, paralizantes y meramente declamativas y contestatarias. Por eso hace un tiempo venimos trabajando en un proceso de normalización de nuestra Asociación de Graduados en Comunicación.

 

Actualidad. Actividades que se vienen realizando y por realizar

La Historia en Video

Entrevista a algunos de los ex Presidentes de la Asociación producidos en el marco del 40 Aniversario de fundación.

  • Correo electrónico y base de datos.
  • Personería jurídica.
  • Ciclo de profesorado.
  • Bolsa de trabajo.
  • Convenios con organizaciones.
  • Participación en RedCom.
  • Ciclo de charlas.
  • Defensa del derecho a la comunicación.
  • Encuestas y cuestionarios a graduados.
  • Planilla de honorarios.
  • Capacitaciones.
  • Nuevo sitio web.